«On writing» de Stephen King

Como expliqué en mi primer post, mi único objetivo con este blog es escribir. Y ya que me pongo a escribir, quiero intentar hacerlo bien, claro. Así que en cuanto decidí escribir más a menudo, me puse a buscar libros sobre cómo escribir. De entre la avalancha de recomendaciones que me escupió internet, hubo una que me atrajo especialmente: On Writing, el libro sobre el arte de escribir del aclamado Stephen King.

Así que hace un par de semanas decidí leerlo, pensando que quizá encontraría consejos que mejoraran mi escritura. Os podéis imaginar mi sorpresa cuando vi que el primer capítulo, que ocupa más de la mitad del libro, es una suerte de autobiografía de Stephen King. Me la había colado doblada: pensaba que me iba a enseñar a escribir, y en cambio iba a contarme su vida. Como yo había leído ya varias críticas positivas del libro, decidí hacer de tripas corazón y darle una oportunidad. Y suerte que lo hice.

C.V., que es como se titula el primer capítulo, es una autobiografía en la que el señor King nos explica cómo se convirtió en un escritor de éxito. Resulta que este hombre viene de la nada: hijo de una madre soltera, se pagó sus estudios trabajando en una lavandería industrial. Una vez graduado (en el equivalente anglosajón a la filología inglesa) y casado, por avatares del destino siguió ganándose la vida lavando manteles y sábanas, mientras su mujer (también aspirante a escritora) trabajaba en un Dunkin Donuts. Eran muy pobres. Sin embargo, Steve, como le llama su gente, no dejó nunca de escribir. Eventualmente consiguió un puesto mal pagado de profesor de inglés en un instituto. Seguían los apuros económicos, y además ahora el trabajo le ponía la cabeza como un bombo. Sus novelas no se publicaban, aunque los cheques que le llegaban de las revistas por publicar alguna de sus historias cortas le servían para arreglar el coche o para hacer la compra de un par de semanas. Su vida era muy dura, pero Steve no dejaba de escribir.

Un buen día, se inspiró para escribir otra de sus historias de terror, que pensó quizá podría dar para una novela. De título Carrie, escribió unas 16 páginas a máquina antes de tirarlas a la basura. Aquello no valía nada. Fue a pasear, y al volver su mujer había rescatado y leído aquellas páginas. Le dijo que lo que tenía entre manos era bueno, que siguiera. Así, Carrie se convirtió en una novela, y Stephen King decidió enviar el manuscrito a un conocido que tenía contactos en la industria. La novela les gustó, y le dieron un sustancioso adelanto. Al poco, la editorial decidió publicar la novela. Los King recibirían el equivalente actual a medio millón de dólares, si mal no recuerdo. El resto, como dicen, es historia.

Quién iba a pensar que Stephen King había tenido una vida tan interesante. El sueño americano en toda regla. Todo ello, además, expuesto con una prosa excelente. No podía dejar de leer. La publicación de Carrie no fue el final de la historia: sus problemas con el alcohol y otras drogas marcaron su carrera como escritor. Además, un hecho inesperado, que ocurrió durante la elaboración del propio libro, cambió su vida para siempre. Pero si queréis que os lo cuente, tendréis que leer hasta el final.

El libro en cuestión.

El libro en cuestión.

Porque antes toca hablar de los consejos de escritura de Stephen King… ¿Qué coñazo, no? ¡Con lo divertida que era su vida! He pasado de no querer que me cuente su vida, a querer que me cuente más. Supongo que esa es la definición de ser un buen escritor. Me ha convencido, con creces, de leer los consejos que me tiene que dar. En el libro se atacan diferentes aspectos de la escritura, y se ilustran con ejemplos las directrices que nos da el autor. Dejadme que recoja aquí tres consejos (¿o es solo uno?) que me han parecido especialmente interesantes:

  1. A la hora de expresarte, no emplees más palabras de las que son estrictamente imprescindibles para comunicar adecuadamente tus ideas al atento lector de tus textos. Omite palabras innecesarias.
  2. Aún así, vas a usar demasiadas palabras. Tu segundo borrador debe contener un 10% menos de palabras que el primero.
  3. Deja que el lector piense. Muchas cosas se entienden por el contexto, no hace falta que se las digas explícitamente.

También me ha parecido revelador el capítulo What writing is, en el que Stephen King empieza explicando qué es escribir:

Telepathy, of course.

Of course! ¿Qué otra cosa podía ser? Tanta investigación, tanto misticismo, y todo el tiempo ha estado ahí, delante de nosotros. Escribir es la forma más pura de comunicación entre dos mentes que no comparten espacio ni tiempo. Es, en definitiva, magia.

Por si el libro no fuera lo bastante interesante ya, una furgoneta atropelló a Stephen King mientras trabajaba en el manuscrito. Una desgracia que casi se lo lleva por delante. Y cuando digo casi, me refiero a que salvó la vida por unos pocos minutos, un helicóptero y un personal médico muy competente. En el último capítulo encontramos la historia de cómo se escribió el propio libro, de la experiencia de Stephen King durante las horas en que su vida pendió de un hilo, su recuperación, y cómo todo ello afectó a la redacción del manuscrito.

Mi conclusión: On Writing es un libro del que se aprende mucho, tanto de escribir como de la vida (¿acaso no son lo mismo?) en un tono tan agradable que uno no puede dejar de leer. (Como veis he sido capaz de sintetizar mi conclusión en tan solo una frase. Lo he hecho para ilustrar, al final del escrito, que realmente estoy aplicando los principios antes mencionados. No uso palabras innecesarias, ni doy explicaciones superfluas. Un final por todo lo alto.)