¿Un blog en 2024?

¿Eso no está pasado de moda?

Es posible. La verdad, poco me importa. A diferencia de lo que ocurría cuando explotó el fenómeno de la blogosfera, ahora el internet se consume de forma mucho más masiva, no a través de textos escritos por frikis en sus casas, sino más bien a través de vídeos de menos de 30 segundos. Sin embargo, sigue siendo en el texto escrito, y no en el contenido audiovisual, donde encuentro contenido de más calidad. Es en esos blogs de nicho, de los temas que me interesan, donde una persona, sorprendentemente parecida a mí, comparte intereses comunes, el lugar donde más disfruto de todo internet.

Es difícil encontrar este tipo de páginas web, ya que no son nada mainstream, y no suelen hacerle el juego al algoritmo de los motores de búsqueda. Suele haber dos vías por las que uno encuentra este tipo de perlas en el mar de internet. Por un lado, puede que estés buscando información de un tema muy específico (quién no ha buscado alguna vez cómo librebootear un Thinkpad X220) y que el motor de búsqueda sea tan benévolo de ofrecerte, entre todas las páginas generadas por IA con el SEO optimizado, un blog de una humilde persona que, no solo se ha tomado la molestia de librebootear un Thinkpad, sino que además ha documentado el proceso con cariño. La otra manera de encontrar blogs interesantes es mediante enlaces en otros blogs interesantes. Es así como funcionaba el internet al principio, antes de los grandes motores de búsqueda. Y parece que sigue siendo así como funciona el internet de calidad.

El hecho de que cueste tanto encontrar blogs personales de temas que te interesan, hacen el hallazgo, cuando se produce, aún más placentero. Ese momento en que descubres que alguien lleva escribiendo desde 2005 de un tema que pensabas que solo a ti te interesaba. Y empiezas a leer casi sin descanso 20 años de publicaciones, con una mezcla de admiración y respeto por alguien que, sin embargo, solo se manifiesta a través de bits en tu vida.

¿Es eso lo que pretendo conseguir con este blog?

No. Lo único que pretendo al escribir estas líneas es eso mismo, escribir. Me gusta mejorar mis habilidades comunicativas en todos los ámbitos, y en este caso le ha tocado a la expresión escrita. Lo que me gustaría con el presente blog es mejorar mi escritura. Bueno, quizá estoy siendo demasiado ambicioso. Dejémoslo en que mi objetivo es tan solo escribir. Ya está. Por el propio placer de escribir.

También con la idea de mejorar mis habilidades comunicativas empecé el proyecto LinuxChad, un canal de Youtube dedicado, en un principio, a hacer vídeos técnicos de GNU/Linux, pero que con el tiempo ha acabado convirtiéndose en un canal de divulgación de las ideas del software libre. Como digo, empecé el canal con el solo objetivo de mejorar mis habilidades delante de un micrófono. Sin embargo, puedo decir con orgullo que a día de hoy el canal cuenta con más de 8500 suscriptores, una cifra respetable dentro del nicho Linux de Youtube. Mi contenido ha interesado a alguna gente, y estoy muy contento del alcance que ha tenido.

El caso es que para LinuxChad ya escribo un guión por semana. Sin embargo, el texto del guión, aunque por mi estilo bastante sobrio, no deja de ser texto para locutar. Tiene, por tanto, su propia idiosincrasia; no es lo mismo un texto para ser oído, que un texto para ser leído. Bien es cierto que las antiguas novelas, como El Quijote, tenían esa doble finalidad, por el alto grado de analfabetismo de la sociedad de su tiempo. De alguna forma, yo también intento que mis guiones puedan ser fácilmente leídos; por eso, me fuerzo a publicarlos en la página web del canal. Aún con esas, las temáticas del canal son muy reducidas. Necesitaba un sitio donde escribir libremente de lo que me interesa. Un blog, al fin y al cabo, con un carácter más personal. Eso es kalendæ: un sitio donde escribir, al menos, una vez cada luna nueva.